“Las condiciones draconianas a las que los productores y productoras están sometidas por las grandes distribuidoras convencionales no son las de la economía social, pero eso ha hecho que se establezca la creencia popular de que la distribución es perjudicial para los proyectos productivos y para las personas que consumen. La cuestión es romper esa barrera,  mostrar que es posible ejercer la distribución, respetando los canales cortos de comercialización, hacerlo de manera transparente y justa para todo el mundo“.

En la identificación de iniciativas y proyectos de referencia para el impulso de la agroecología, desde AgroecologiCAM entrevistamos, en noviembre de 2019, a Beatriz Fernández Ferreiro, trabajadora de un proyecto pionero en la Comunidad de Madrid: La Ecomarca, una distribuidora de productos ecológicos y agroecológicos a grupos de consumo, funcionando bajo los principios de la economía social y solidaria.

AgroecologiCAM. ¿Por qué nace el proyecto de La Ecomarca? ¿Cuáles eran vuestros objetivos?

Bea: La Ecomarca realmente surge desde dos enfoques diferentes, uno es el enfoque del consumo y otro es el enfoque de la producción. Por un lado, mis compañeros que pertenecían a grupos de consumo, no siempre se hacía fácil encontrar proyectos que cubrieran todas sus necesidades para llenar sus despensas, por un lado, les ocupaba demasiado tiempo, más luego todo el tema de contabilidad y demás… en fin, y tenían la sensación de no llegar a lo que ellos pretendían conseguir.

Por otro, en mi caso, yo había sido productora en ecológico durante 10 años y nos encontrábamos con la problemática, para empezar del transporte y la logística de nuestros repartos, en resumidas cuentas, si estábamos a los repartos no podíamos estar a las gallinas que era a lo que nos queríamos dedicar. Otros productores tenían también la problemática del transporte, pero en el caso de algunos además es que no conseguían llegar a todo el público que ellos querían. A esto hay que sumar otras las labores que ocupan mucho tiempo, por ejemplo, la contabilidad, albaranaje, pesos, incidencias… es un algo que a los productores les ocupaba demasiado tiempo y que les gustaría que ocupara menos.

Entonces La Ecomarca nació como una distribuidora de productos ecológicos y agroecológicos a grupos de consumo y lo que hacemos nosotros es unificar semanalmente la oferta de muchos productores y productoras, que para elegir este tipo de proyectos hay mucho trabajo detrás, conseguimos hacer una oferta conjunta y a los grupos de consumo le puede llegar lo suficiente como para llenar sus despensas. Además, al llegar a los sitios en un solo proyecto, también reducir la huella ecológica, que no tengan que para cada producto con una furgoneta a cada grupo de consumo.

Beatriz Ferreiro Fernández, socia y trabajadora en La Ecomarca, con la furgoneta cargada antes de comenzar un reparto. Fuente: La Ecomarca

AgroecologiCAM. ¿Cuáles son las mayores dificultades que han tenido a lo largo del proceso? ¿Y cuáles continuáis teniendo a día de hoy? 

Bea: Cuando he leído las preguntas esta me ha hecho recapacitar bastante, porque salvando los escollos de los problemas que te encuentras en tu labor diaria pero realmente no son serios, lo que más nos ha costado, mejor dicho, aún nos está costando, es romper la creencia de la demonización de los intermediarios, la demonización de la distribución.

Claro, las condiciones draconianas a las que los productores y productoras están sometidas por las grandes distribuidoras convencionales no son las de la economía social, pero eso ha hecho que se establezca la creencia popular de que la distribución es perjudicial para los proyectos productivos y para las personas que consumen. La cuestión es romper esa barrera,  mostrar que es posible ejercer la distribución, respetando los canales cortos de comercialización, hacerlo de manera transparente y justa para todo el mundo. 

AgroecologiCAM. ¿Os habéis encontrado con gente que no quiere contactar con una distribuidora? ¿Desde la producción o desde el consumo?

Bea: Pues mira, cuando nosotras empezamos teníamos que ir convenciendo a los productores de que confiaran en nosotros; porque en grupos de consumo empezamos con un paso adelantado porque todos pertenecíamos a grupos de consumo desde hacía tiempo, pero en el caso de los productores al principio los teníamos que estar buscando. A día de hoy, son ellos los que muestran interés por nosotros, pero muchísimo. También es verdad que con los años vas creando cierto músculo con tu labor diaria y a lo largo de los años haciendo músculo y te van conociendo más… pero creo que este tipo de figura de enlace se han dado cuenta que esta figura puede favorecerles. Realmente, si te fijas las figuras de mediación no tienen que ser exclusivamente distribuidoras, ahora tenemos el ejemplo con los supermercados cooperativos, tiendas agroecológicas,…

Y en el caso de los grupos de consumo hay de todo, si se va rompiendo en cierta manera esa barrera, pero si sigue siendo un gran talón de Aquiles, desde luego. La frase que yo más he oído es que quieren “contacto directo con el productor”. Entonces, Ecomarca lo que pretende es demostrar que ese enlace no se pierde. O sea, nosotras hacemos de enlace, resolvemos incidencias, gestionamos los pedidos… pero siempre ponemos en copia a ambas partes; nosotras hacemos como figura mediadora. Además, para favorecer ese contacto, proponemos visitas a los productores y encuentros entre productoras y grupos de consumo.

En Ecomarca, como precisamente nos basábamos en las experiencias previas que teníamos, lo que sí hicimos es que, en el grupo, no fuera obligatorio que todos los productos que se consumían fueran de Ecomarca y, se pueden pedir determinados productos, pero con otros, por ejemplo, seguir con un productor con el que ya funcionan hace tiempo. A veces facilita mucho para determinados productos, que son más difíciles de conseguir o de llegar al pedido mínimo. Por ejemplo, Ecomarca para conseguir media tonelada de RietVell necesita muy poco, porque hacemos un pedido conjunto y no es lo mismo estar en un grupo de consumo que sean 20, que nosotras que trabajamos con 20 grupos de consumo, un restaurante agroecológico y la tienda. Entonces es más fácil acceder al pedido mínimo que nos establezcan las productoras y productores.

Equipo del Grupo Cooperativo Cyclos, creadoras del proyecto La Ecomarca y otros proyectos asociados: el restaurante El Fogón Verde y la tienda A Salto de Mata. Fuente: www.cycloscoop.net

AgroecologiCAM. ¿Qué instalaciones tenéis así para la logística?

Bea: Ecomarca tiene un espacio con otros proyectos agroecológicos en Villaverde. Antes compartíamos con la cooperativa Heliconia, pero surgió el proyecto Madrid Km0 y nos pareció mucho más interesante compartir el espacio con otros proyectos agroecológicos e incorporarnos a un centro logístico. Era una idea que teníamos en la cabeza desde los comienzos, como algo que necesita Madrid. No uno, porque Madrid es muy grande, necesitaría varios centros logísticos. Es ahí donde tenemos el stock y recibimos a los productores y las productoras que no entregan su mercancía en el asentador con el que trabajamos en Mercamadrid; pueden elegir donde entregarlo.

AgroecologiCAM. ¿Crees que las políticas públicas podrían ayudar en las problemáticas que habéis intentado abordar desde vuestro proyecto? Me refiero aumentar la accesibilidad, de una manera justa, tanto para el consumo del producto agroecológico, como de productoras y productores al consumo.

Bea: Pues en reorientación de las subvenciones e incentivos… eso es clarísimo ¿no? Que fortalecieran este tipo de sistema agroalimentario, no me refiero a Ecomarca, me refiero a la agroecología, que va tan enlazado que es difícil separarlo. Para mí está mal orientado… el dinero va hacia aquello que sabemos que es pernicioso para la salud y para el medio ambiente.

Por otro lado, se tendrían que promover hábitos de consumo de alimentación saludable, políticas de contratación que refuercen todos métodos más sociales y sostenibles y que este tipo de alimentación fuera más accesible a todo el mundo, que fuera mucho más natural y normalizado que pudieras consumir estos productos o hacer uso de proyectos como Ecomarca, el Mercado Social, o proyectos cooperativos, … que estuviera más normalizado. En otros países vas a tu tienda de barrio y encuentras producto local y ecológico.

También, con los comedores escolares, universidades, empresas, por ejemplo, que fuera absolutamente normal que sus menús fueran ecológicos y que eso partiera de las instituciones públicas.

Las grandes marcas y empresas de alimentación han percibido otra línea de negocio que se les escapaba, han tardado mucho… pero en el momento que han visto que no era una moda y que el producto ecológico se instauraba los canales convencionales también están buscando sacar beneficio, pero evidentemente no con los criterios que tenemos desde la economía social o los grupos de consumo. Y ahora el discurso es otro… yo, por ejemplo, tengo que explicar a la familia de mis hermanas que no están metidas en el mundo de la agroecología porque no tiene que comprar en el Carrefour Bio. «Pero si es Eco» me dicen, y les digo que se trata más de lo mismo, que imponen los precios a los productores, que no les interesan sus condiciones laborales ni personales, que los productos vienen de lejos… y es verdad que ahí tenemos un nuevo melón abierto, importante.

AgroecologiCAM. ¿Crees que a lo largo de vuestra trayectoria habéis conseguido hacer llegar productos agroecológicos a gente que no los consumía o formar nuevos grupos de consumo con personas no conseguían organizarse para ello?

Bea: No es que lo crea, lo sé seguro. Por un lado, hemos formado bastantes grupos de consumo nuevos… lo que pasa es que los grupos luego salen o no salen… lo difícil es compactar esa sensación de grupo, crearla… pero disolviéndose los grupos porque no han conseguido esa fuerza… ha pasado muchísima gente que antes no había consumido producto ecológico y, en ese sentido podemos decir que nunca hemos tenido una mala experiencia y que todos nos han agradecido lo que sienten que han aprendido.

O sea, que sin querer estás educando, y no quiero parecer soberbia, pero se nota mucha gente que cuando entra y nunca ha estado en un grupo de consumo, o nunca ha tratado con productores directamente y exigen muchísimo, es a lo que estamos acostumbradas en el mundo convencional: “el cliente siempre lleva la razón”. Nuestra labor es, a parte de la de mediación, la de hacer entender que no se puede tener esa actitud… y que una lechuga no se puede devolver, que no es un sillón del Corte Inglés; que hay cosas que ven como fallos, por ejemplo en la verdura, porque sólo tienen la referencia de la producción industrial, o porque desconocen cuales son los productos de temporada. En este sentido yo he notado muchísimo cambio, en cómo a veces empiezan ciertos discursos y luego cambia muchísimo la forma de dirigirse cuando redactan las incidencias que les hacen llegar a las productoras. Estamos súper orgullosas con eso,  dinero no tendremos, pero sensación de estar haciendo las cosas bien…